Jueves 17 de Mayo de 2018

Jueves 17 de Mayo de 2018 08:30 am

Teoría de la Conspiración 9: Educación o adoctrinamiento | VÍCTOR SÁNCHEZ BAÑOS

Elba Esther Gordillo, líder moral del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación, está en el centro del huracán. Por una parte, en la estructura priista, el coordinador de la campaña de José Antonio Meade, no quiere que, en caso de que gane las elecciones Andrés Manuel López Obrador, se eche abajo la reforma administrativa del sector educación del país.


 


Por otro, está AMLO que busca el voto de los maestros sindicalizados y de los disidentes al SNTE, para lo cual afirma públicamente que derogará esa reforma. Y, todo ello lo aprovecha Gordillo, para encontrar una puerta de salida a su arresto, cárcel pues, domiciliario por varios delitos que van desde evasión de impuestos hasta el uso de recursos públicos (que eran del SNTE).


 


Este coctel que ahora es intensamente político, puso en medio de millones de niños mexicanos. Ni López Obrador, ni el equipo de Nuño, ni mucho menos el panista Ricardo Anaya, se compromete en materia educativa con temas específicos.


 


Ninguno, afirma que mejorará la educación mediante la capacitación de los maestros; ninguno promete obsesivamente que nuestros niños serán competitivos en el mundo y tendrán herramientas para mejorar sus vidas y generar bienestar.


 


No se trata únicamente, como ellos mencionan, dar educación a todos. Se trata de mejorar esa educación.


 


Los especialistas en la materia educativa saben perfectamente que la reforma educativa de Enrique Peña Nieto es únicamente un cambio en la administración de los maestros. Los premios salariales se dan, ahora, mediante la superación profesional de los mentores, así como su certificación. Sin embargo, esto no lo quieren muchos maestros sumidos en la mediocridad. Los que buscan mejorar tienen el premio de bienestar. Los otros quieren beneficios gratis; sin sacrificios.


 


Los compromisos de la clase política son únicamente para sus electores; son promesas de campaña y, como en el caso de AMLO, lo que busca es quedar bien con sus seguidores y tener, cada día, más incondicionales.


 


No hay compromisos, ni mucho menos tienen una idea clara de cómo mejorar la educación en el país; bueno, no conocen los auténticos casos de éxito internacional. Después del 2 de diciembre de este año, todo seguirá igualito.


 


Sin embargo, existe el gran riesgo que al revocar la reforma educativa, las escuelas públicas e incluso privadas, se conviertan en centros de adoctrinamiento ideológico donde se promueva el culto al ego de los gobernantes.






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