Martes 15 de Mayo de 2018

Martes 15 de Mayo de 2018 09:35 am

Teoría de la Conspiración 6: Compló de encuestas | VÍCTOR SÁNCHEZ BAÑOS

En el rincón de los conspiradores, ahora sale la versión que encuestadoras inflaron a Andrés Manuel López Obrador y ahora no saben cómo bajar la espuma de la ola.


 


No es la primera vez que en este espacio cuestionamos las encuestas que difunden “prestigiosas” encuestadoras en todo el país. Con metodologías que aparentemente están registradas en el Instituto Nacional Electoral, que preside Lorenzo Córdova, hijo de uno de los comunistas más prestigiados y respetados del PC mexicano de los sesentas y setentas.


 


Esas metodologías no son cuestionadas, sólo registradas en el máximo árbitro de las elecciones del próximo 1 de julio. Esto significa que pueden tener una muestra de 1000, en una elección nacional para la Presidencia de la República, y dar sus resultados como “verídicos” con un margen de error de 4%. Mil encuestados no es una muestra seria. Tendrían que entrevistar a 31 personas por Estado; un salón de clases de cualquier universidad.


 


Quizá se acerque a un resultado certero, pero el margen de error es mucho mayor a 4%. Auditores con doctorado, estiman que en ese tipo de “muestreo” en un diferencial de 89´418,243 millones de electores (lista nominal, quienes pueden votar el 1 de julio), necesitan cuando menos el 0.03% de encuestados. Algo así como 26,826 electores, en donde aumenta la certeza de los resultados la regionalización de la muestra. Es fácil hacer encuestas en las grandes ciudades, ya sea telefónica so por Internet. Sin embargo, la certeza se logra “cara a cara” en donde se muestra credencial de elector y el lugar donde vive.


 


En ninguna de las encuestas “aprobadas por el INE” mencionan el número de encuestados en municipios pequeños o lejanos de las capitales. También el campo vota y, generalmente, determina la amplitud del triunfo o la derrota.


 


Las encuestas en varias partes del mundo son un gran negocio en época de elecciones. El negocio no sólo es de las encuestadoras, sino de los políticos que las contratan; el moche, pues.


 


Por ello, en las últimas encuestas electorales no han atinado en sus resultados. Hay memoria sobre ello y se les cuestiona. Pueden atinarle en estas elecciones, pero surgen infinidad de dudas que nutren las teorías de la conspiración. Si en la más importante encuesta del país, las elecciones del 1 de julio, pierde el líder de las encuestas, Andrés Manuel López Obrador, nadie podrá contener al tigre. La encuestadocracia pone en riesgo la estabilidad del país.






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