Miércoles 9 de Mayo de 2018

Miércoles 9 de Mayo de 2018 10:01 am

Teoría de la Conspiración 3: Desataron al tigre | VÍCTOR SÁNCHEZ BAÑOS

Hace unos días, el Día del Niño (30 de abril), recibí a través de esas cadenas de chats en teléfonos celulares, el linchamiento de un presunto delincuente al ser acusado de robar una motocicleta en Villa Tamulté de las Sabanas, Tabasco. Después de golpearlo hasta la muerte, fue incinerado en la plaza pública, como se aprecia en un video que circula aún en redes sociales.


 


En un frenesí criminal que estaba contagiado todo el pueblo, bailaban, reían y algunos le dieron el tinte político, al autodenominarse como miembros de Morena y al grito de “en Tabasco que ni vengan otros candidatos”, se burlaban de quien era linchado, sin darle la oportunidad de defenderse en un juzgado.


 


Seguramente, los altos mandos de Morena no aceptarían este tipo de acciones. Sin embargo, en Tabasco las cosas son diferentes, donde el gobernador Arturo Núñez, su fiscal Fernando Valenzuela, así como los candidatos del PRD Gerardo Gaudiano y de Morena, Adán López, prefieren guardar silencio ante el acalorado ambiente electoral que se vive en El Edén.


 


Aunado, a los comentarios que se vierten en las redes sociales donde se aprecia un enojo de muchos mexicanos que buscan venganza ante la corrupción y el abandono de la clase política, toman partido y dividen a poblaciones completas, colonias, amigos y hasta familias enteras; se enfrentan hasta a golpes.


 


Este ambiente de crispación política y social se lo debemos a la “gloriosa” clase política mexicana que no le interesa llevar a todo un país al enfrentamiento fraternal de quienes hemos vivido en paz, a pesar de las diferencias ideológicas. Todo por el poder y el dinero que deja la administración de 8 billones de pesos del presupuesto anual del país.


 


Sólo que ahora, ante una percepción que dan empresas encuestadoras (con graves deficiencias metodológicas y con muestras pequeñas, que no son representativas) de que es inalcanzable el candidato “puntero”, Andrés Manuel López Obrador, hay un fenómeno violento, gane o pierda el candidato de Morena.


 


Si gana, se estima que habrá desmanes por la euforia triunfalista y agudizada; como cuando gana la selección mexicana de futbol, algún torneo mundial. Si pierde López Obrador, la violencia será también en contra de quienes no votaron a su favor y del gobierno; se dirán despojados del triunfo. En ambos casos se desatará al tigre.






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