Jueves 3 de Mayo de 2018

Jueves 3 de Mayo de 2018 09:11 am

El largo camino hacia la paz | CARLOS RODRÍGUEZ Y QUEZADA

 


La semana anterior fuimos testigos de un acontecimiento inusitado, que pocos esperaban ver. La reunión de los presidentes de ambas coreas, Kim Jong-Un, del norte y Moon Jae-Un, del sur. La península de Corea perteneció al Imperio del Japón y existió como tal hasta la conclusión de la Segunda Guerra Mundial, siendo liberada por el ejército soviético y las fuerzas de Estados Unidos. Ambos países victoriosos decidieron separar el norte, pro soviético, y el sur, bajo la supremacía de Washington.


 


Al concluir la guerra de Corea en la década de los 50´s del siglo pasado, se firmó el armisticio entre dirigentes del norte y representantes únicamente de Estados Unidos por el lado del sur. Establecieron el paralelo 38 como división entre los dos países y crearon la zona desmilitarizada, en la que los dos presidentes coreanos mencionados pasaron el día en intensas negociaciones.


 


La existencia del armisticio implica que, en teoría, Corea del Norte sigue en guerra con los Estados Unidos, porque esta clase de documentos sólo suspende las operaciones militares, más no significa la conclusión de una guerra. Es por ello que Washington mantiene bases militares de significativa importancia en territorio del sur, para defender a su socio.


 


En todo este juego político-militar China Comunista no estuvo apartada, porque todo se desarrollaba en sus meras narices afectando sus intereses políticos y geográficos. El ejército chino, junto con el soviético, participó en la defensa de Corea del Norte luchando contra las fuerzas norteamericanas, de otros países y coreanas del sur, comandadas por el general Douglas Mc Carthur.


 


Ambos países han vivido todos estos años bajo el temor de que de un momento a otro se reanuden las hostilidades, lo que afortunadamente no ha ocurrido. A través del tiempo el sur ha dependido del humor o de la insensatez de los gobernantes norteamericanos que tienen la fijación


de que el gobierno del norte debe ser eliminado simplemente porque es comunista, ideología contraria a su capitalismo a ultranza.


 


Pero estando China a un lado del Corea del Norte es una pretensión suicida pensar que de un día a otro Washington se echará a la tarea de cambiar un país construido con un modelo político y económico totalmente diferente, situado a miles de millas de Estados Unidos y apoyado por otra potencia mundial.


 


Los dos líderes coreanos han entendido que, como están las cosas, pueden pasar bastantes años más haciendo lo mismo, es decir peleando y pretendiendo atacarse uno a otro con afanes destructivos.


 


Además, hay intereses mucho más relevantes que ellos dos, que trascienden sus fronteras. Por ello Moon y Jong han tomado decisiones para distender la vida y para mirar más hacia el futuro, en el cual, según afirmaron, pueden convivir en paz y armonía. Incluso, Jong se refirió a una reunificación, algo que se ve más que complicado y difícil de cumplir, no tanto por los coreanos, sino por los intereses externos que están encima de ellos.


 


Sobre todo, se refirieron a reducir los programas militares de ambos y el nefando programa nuclear del norte. A este respecto, hay que recordar que ya en el pasado Pionyang había desmantelado su infraestructura nuclear, previa negociación con Estados Unidos, pero el gigante incumplió los acuerdos y el norte rehizo su capacidad nuclear hasta convertirse en la actual amenaza a la seguridad de la región. Esto nos lleva a pensar que Estados Unidos no es un país confiable, que cumple con lo que ofrece.


 


El camino apenas se está iniciando. En los próximos días se darán a conocer los acuerdos para la celebración de la cumbre entre Estados Unidos y Corea del Norte y ahí sí que estará en juego el futuro de la península y su camino hacia la paz y el desarrollo.


 


Seguiremos involucrados en esta apasionante negociación por la paz, que mucha falta hace ante la perspectiva de una guerra, esta vez en el Medio Oriente. Nos referiremos a esto en la próxima entrega.


 






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