Miércoles 2 de Mayo de 2018

Miércoles 2 de Mayo de 2018 10:31 am

La sombra del TUCAM | IMELDA GARCÍA

En días recientes una nueva sombra se ha apoderado del proceso electoral: la posible formación del TUCAM, un bloque de Todos Unidos Contra Andrés Manuel, como último recurso para tratar de frenar a López Obrador, el puntero en todas las encuestas.


La posible declinación —real o de facto— de José Antonio Meade, candidato de la coalición Todos por México (PRI, PVEM y NA) y de la independiente Margarita Zavala a favor de Ricardo Anaya, abanderado de la coalición Por México al Frente (PAN, PRD y MC) ha sido impulsada por grupos empresariales, como han reconocido miembros de los propios equipos de esas campañas.


Sin embargo, quienes buscan una declinación a favor de Ricardo Anaya, olvidan que el queretano ha tenido desavenencias en el pasado con el Ejecutivo, con el PRI y con la hoy candidata independiente.


Esos episodios les impiden dar su voto de confianza al candidato presidencial que, ante banqueros, se dijo “abierto” a pactar un acuerdo con el presidente Enrique Peña Nieto para ganarle a López Obrador.


“Yo estoy absolutamente abierto a construir con quienes haya que construir para ganar esta elección y darle viabilidad al futuro del país”, declaró Anaya a miembros del Consejo de CitiBanamex en una reunión privada, la semana pasada, ante el claro cuestionamiento de si buscaría al presidente Peña Nieto para pedir su apoyo.


Anaya después se desdijo; afirmó que él se había referido al voto útil y no a un acuerdo cupular.


Andrés Manuel López Obrador se subió al tren del pacto y acusó a cinco empresarios de orquestar, junto con Anaya, la conformación de un frente en su contra; lo planean, dijo, pero no les funcionará porque —dejó entrever— ni en Los Pinos ni en el PRI hay voluntad de concretar esa alianza.


Expertos politólogos coinciden en que es complicado llevar a cabo una alianza de facto para adoptar a Anaya como candidato presidencial, además de que las consecuencias podrían ser inesperadas para todos los involucrados


El posible acuerdo


Para frenar a López Obrador, quien encabeza las encuestas desde antes del inicio del proceso electoral, los empresarios han presionado para que José Antonio Meade y Margarita Zavala declinen, abiertamente o de facto, a favor de Ricardo Anaya.


Esto fue reconocido ayer por los propios voceros de Meade y de Zavala.


Javier Lozano, vocero de la campaña de Meade, reconoció que entre empresarios del país se ha ejercido presión para fortalecer la campaña de Anaya.


“Este mensaje está dirigido a la clase empresarial, que es quien está presionando para que haya algo de esta naturaleza. Yo lo que percibo es que afuera, en el sector empresarial, hay una presión muy grande para que tanto Margarita como Meade prácticamente digan: ‘Pásele usted por aquí, don Ricardo, y aquí lo acompañamos, aquí le vamos haciendo de comparsa para ver si le alcanzan los votos para frenar a López Obrador’. Y no va por ahí, eh, ese no es el camino (…).


“Este tipo de presiones, de insinuaciones o de sugerencias no vienen al caso, sobre todo cuando estamos apenas en el primer tercio de las campañas”, consideró Lozano en entrevista radiofónica con Ciro Gómez Leyva.


En el mismo espacio noticioso, el vocero de la campaña de Margarita Zavala, Jorge Camacho, confirmó lo dicho por Lozano.


“Nosotros, desde que empezó la campaña, hemos recibido demasiada presión (…) El tema de los empresarios, más que una presión, ha sido una invitación a la reflexión.


“No tengo nombres, pero sí hay empresarios que buscan que se fortalezca una sola opción frente a López Obrador”, expuso Camacho.


Quien sí sacó a relucir nombres fue el propio candidato de la coalición Juntos Haremos Historia.


Ayer, luego de un mitin en Zongolica, Veracruz, Andrés Manuel López Obrador aseguró que Ricardo Anaya tuvo hace unas semanas una reunión en privado con los empresarios Alberto Baillères González, dueño del Palacio de Hierro y de Grupo Bal —y principal financiador de la campaña de Margarita Zavala—; Germán Larrea, principal accionista de la minera Grupo México; Claudio X. González, presidente de Kimberly Clark y miembro del Consejo Mexicano de Negocios; Alejandro Ramírez, director de Cinépolis; y Eduardo Tricio, presidente de Grupo Lala y accionista de Aeroméxico.


“Es cierto: hay un grupo de empresarios que, en sentido estricto, son traficantes de influencias, no empresarios, los que se benefician de la actual política económica, los que se benefician de la corrupción, que están presionando mucho para que se unan los candidatos en contra mía (…).


Voceros de Zavala y Meade admitieron que empresarios han buscado su apoyo para el candidato del PAN-PRD y MC


“Ellos se están reuniendo con Anaya. No solo es esa reunión, la de (Citi)Banamex; se reunieron hace un mes en la casa de uno de ellos y fue lo mismo: le dijeron (a Anaya) que le bajara a la amenaza de que iba a meter a la cárcel a Peña (Nieto) porque eso tenía molesto a Peña y que por eso no se hacía el acuerdo. Y entonces Anaya les dijo en esa reunión que lo ayudaran; Anaya le pidió ayuda a este grupo, que le ayudaran a convencer a Peña de que la única manera de ganarnos era con la unidad y apoyándolo”, afirmó en entrevista el candidato presidencial de Morena.


En esa reunión, según el dicho de López Obrador, se habría fraguado un pacto en el que los empresarios buscarían que el presidente Peña Nieto y el candidato del PRI, José Antonio Meade, pudieran llegar a un acuerdo para que haya una alianza con Ricardo Anaya y así poder vencerlo en las urnas.


“Yo les recuerdo que un día fue Claudio X. González a ver a Peña (Nieto) y le fue a pedir que hiciera todo lo que pudiera para frenarme. Eso se lo pidió Claudio X. González a Peña. Y luego Peña se lo contó a un amigo y ese amigo me lo transmitió, me dijo: ‘Pasó esto’.


“Pero lo importante fue lo que le dijo Peña (Nieto) al amigo: ‘Mira, estos que me acusan de ladrón, de ratero, ahora me vienen a pedir que yo me robe la Presidencia para que no llegue Andrés Manuel; fíjate, cómo son de chuecos’. ¡Hasta me cayó bien Peña, pues!”, dijo López Obrador.


Claudio X. González Laporte es un empresario de 83 años de edad; su hijo, Claudio X. González Guajardo es presidente de la organización Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad, que ha financiado varias investigaciones periodísticas sobre actos de corrupción en el actual gobierno federal.


En esos acuerdos, acusó López Obrador, habrían participado también Diego Fernández de Cevallos, representante legal de Ricardo Anaya; y el expresidente Vicente Fox.


López Obrador llamó a José Antonio Meade a “perder con dignidad” y para los empresarios lanzó el mensaje de que será respetuoso con ellos y que no perseguirá a nadie porque lo suyo no es la venganza.


‘Con Anaya ni a la esquina’


El principal obstáculo para concretar una alianza de facto en favor de Ricardo Anaya es él mismo.


En el pasado, personajes y grupos con los que ha pactado acuerdos han coincidido en que se trata de un político sin lealtad por nadie y en el que no se puede confiar.


El propio Javier Lozano, vocero de Meade, afirmó ayer en la entrevista radiofónica que con Ricardo Anaya no irán “ni a la esquina”.


“No vemos una alianza sobre todo por esta hipocresía, doble lenguaje, doble moral que trae Ricardo, que ya tampoco nos sorprende, no nos extraña, que dice una cosa, hace otra (…) La verdad es que no puede haber voto útil para un inútil”, acusó Lozano.


Lozano criticó a Anaya de tener nula experiencia de gobierno, pues solo fue secretario particular del gobernador de Querétaro, Francisco Garrido, hace una década; y luego solo unos meses fue subsecretario de Turismo, en el gobierno del expresidente Felipe Calderón.


“A quien por cierto ya traicionó”, apuntó Lozano, refiriéndose a las declaraciones del inicio de su campaña en las que Anaya reprobó el gobierno de Calderón en temas como el combate a la inseguridad.


Además, el pacto con Anaya no es posible porque su honorabilidad y su honestidad están en duda, lanzó Lozano, por el tema del lavado de dinero y de los moches.


Y por si fuera poco, expuso, Anaya no puede ser considerado un aliado después de todos los ataques que ha lanzado contra el PRI y contra el presidente Enrique Peña Nieto.


“Cómo puede hacer un llamado, por ejemplo, al priismo a que una parte de él lo apoye, cuando se dedica todos los días a fustigar, a criticar, a señalar, al PRI y a todo el priismo y al presidente de la República como una bola de corruptos, ineficaces, inútiles, poco transparentes, etcétera. Entonces, no es congruente su posicionamiento”, sentenció Lozano.


No son las únicas acusaciones que se han vertido contra Anaya.


Ya en el pasado han trascendido acuerdos pactados entre el presidente Peña Nieto y Ricardo Anaya y cómo éste ha incumplido.


En enero del 2017 trascendió que Ricardo Anaya acudió a una reunión con el presidente Peña Nieto en Los Pinos para hablar sobre las elecciones en el Estado de México.


Otra reunión habría tenido lugar luego de los comicios en el Estado de México, donde se habría pactado que el PAN reconocería el triunfo de Alfredo del Mazo a cambio de un posible triunfo de Acción Nacional en Coahuila.


Días después, el PAN presentó una impugnación por supuestas irregularidades en la elección mexiquense, con lo que se habría roto el acuerdo. Al final, el recurso contra Del Mazo no prosperó y el PRI fue declarado ganador en Coahuila.


Ricardo Anaya ha tenido desavenencias con el Ejecutivo, con el PRI y con la hoy candidata independiente, situación que dificultaría una posible alianza


Con Margarita Zavala también tuvo desavenencias; Anaya le negó la posibilidad de contender por la candidatura presidencial del blanquiazul, lo que provocó que ella tuviera que renunciar al partido y buscara una candidatura independiente.


Con ese historial, sus oponentes —con los que busca aliarse— no pueden confiar en que mantendrá su palabra en caso de llegar a un acuerdo para vencer a López Obrador.


Pacto complicado


Expertos politólogos coinciden en que un pacto de facto para beneficiar a Ricardo Anaya es complicado, sobre todo por las condiciones en que se encuentra el país y las consecuencias que podría traer a los involucrados.


Sin embargo, al momento de definir si este sería beneficioso o no para el país, las opiniones se dividen.


Para Hugo Garciamarín, catedrático de la Facultad de Ciencias Políticas de la UNAM, hay síntomas que hablan del triunfo inevitable de López Obrador y de la dificultad de un pacto TUCAM.


“Es muy difícil que Margarita (Zavala), que tuvo que dejar el partido al que perteneció por muchísimos años y del cual Felipe Calderón fue presidente —del partido y después de México—, pues ahora vaya a pactar con quien la sacó del PAN.


“Y, por otra parte, Peña Nieto también ha sido traicionado por quien fue uno de los principales impulsores de sus reformas estructurales en la Cámara de Diputados”, comentó Garciamarín.


Entre los grupos políticos, señaló el experto, la lealtad es un valor que siempre se considera a la hora de tomar decisiones, por lo que la desconfianza en que esa lealtad puede ser traicionada es un factor que juega contra el propio Anaya.


“López Obrador siempre ha sido el ‘enemigo público’, por llamarlo así, pero siempre ha sido visto de esa manera. En cambio, de Anaya se puede decir que sus ataques fueron de ‘fuego amigo’. Y en política las traiciones se pagan caro. Así que yo veo difícil que haya una alianza cumular a favor de Ricardo”, comentó el experto.


López Obrador acusó a cinco empresarios de dirigir la creación del frente en su contra. Pero señaló que en el PRI no hay voluntad de concretar una alianza con Anaya


A esto se suma el hecho de que para el PRI es complicado forzar una alianza para intentar ganar la elección a López Obrador, pues a nivel local pueden perder mucho si el pacto falla.


“El PRI no puede arriesgarse por completo a mandar todo su arsenal —porque además no es una diferencia pequeña entre el primero y el segundo lugar— y ver cómo puede combinarse eso con los apoyos locales.


“Los gobernadores del PRI tienen que convivir con el nuevo presidente. Entonces imagínate que mueven toda su ingeniería electoral y termina ganando Andrés Manuel; ahí hay un tema complicado. Además de que están los gobernadores del PAN, que no está muy claro que apoyen a Anaya, y de los partidos del Frente que no todos están con él, como el caso de Silvano Aureoles”, explicó.


Garciamarín descartó un escenario como el del 2006, cuando los gobernadores Humberto Moreira, de Coahuila; Natividad González Parás, de Nuevo León; y Eugenio Hernández, de Tamaulipas, operaran el día de la elección por instrucciones de la lideresa magisterial, Elba Esther Gordillo, en apoyo al panista Felipe Calderón en lugar de su propio candidato, Roberto Madrazo, lo que coadyuvó al triunfo del blanquiazul.


“Esto no es el 2006, esto es mucho más complicado”, sentenció Garciamarín.


En cambio, José Fernández Santillán, académico del Instituto Tecnológico de Estudios Superiores de Monterrey (ITESM), afirmó que una alianza contra Andrés Manuel López Obrador es complicada, pero es necesaria para frenar a quien llamó “un peligro para la democracia”.


El PRI, sostuvo, puso en marcha una estrategia fallida al principio de la campaña, que fue atacar a Ricardo Anaya para intentar hacerse con el segundo lugar en las preferencias electorales, lo que costó caro a ambos partidos pues López Obrador consolidó su posición delantera en las encuestas.


La desconfianza hacia Anaya, comentó el politólogo, debe terminar cuando se pone sobre la mesa un interés común y más grande que sus propias diferencias, que en este caso es evitar el triunfo del candidato de Morena.


“Lo que está en juego es la propia democracia mexicana. El PRI y el PAN deberían unirse, las dos coaliciones, para defender a la democracia mexicana que es la que está en peligro si llega López Obrador.


“No es una cuestión de Ricardo Anaya y de Enrique Peña Nieto, sino es una cuestión institucional entre el PRI y sus aliados, el Verde, Nueva Alianza, y el PAN y sus aliados, el PRD y Movimiento Ciudadano. Un acuerdo institucional en defensa de las instituciones democráticas que tanto trabajo nos ha costado construir”, opinó Fernández.


Para el especialista, el PRI ha tardado mucho tiempo en darse cuenta que los ataques debían ser contra López Obrador y no contra Anaya, aunque hay signos también de una posible alianza del tricolor con Morena.


“Vemos que se ha formado una especie de alianza a la que han llamado PRIMOR, el PRI más Morena. Por ejemplo, en la elección de los comisionados del INAI, Morena le sirvió de tapete al PRI para que metiera a dos incondicionales. Entonces están jugando una alianza muy perversa no sé con qué fines.


“Hay algunos que dicen que el PRI prefiere que gane López Obrador y no Anaya por las amenazas que externó Anaya de que metería a la cárcel a Peña Nieto si llegaba al poder. Entonces yo diría que es incierta todavía la cuestión de que haya una especie de todos juntos contra López Obrador”, indicó Fernández.


Lo evidente, comentó el experto, es la preocupación de la clase empresarial por un eventual triunfo de López Obrador debido a la postura del candidato en temas como el nuevo aeropuerto o las reformas estructurales.


 






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