Viernes 27 de Abril de 2018

Viernes 27 de Abril de 2018 09:43 am

El ejército de AMLO | EDUARDO RUIZ HEALY







En febrero pasado, en Tijuana, el candidato morenista a la presidencia de la república, Andrés Manuel López Obrador, reiteró que como presidente de dará una beca de capacitación a 2,600,000 jóvenes para que “puedan formarse, capacitarse” porque “van a ser aprendices en talleres, en medianas, en pequeñas empresas, en comercios, en el campo, en el sector energético”. Dijo que el costo anual de este programa será es de 108,000 millones de pesos anuales y que ya los tiene presupuestados.


Sin embargo, la realidad es que este proyecto nos costaría a los mexicanos un total de 140,400 millones de pesos y no la cifra que mencionó AMLO. Y es fácil demostrarlo: 4,500 X 2,600,000 = 11,700,000,000 X 12 = 140,400,000,000.


El número que manejó sería correcto si el número de becarios fuera de dos millones. Veamos: 4500 X 2,000,000 = 9,000,000,000 X 12 = 108,000,000,000.


 


 

Olvidemos por un momento lo que nos podría costar el programa de becas para ninis, el número exacto de beneficiarios de este y los recursos humanos, materiales y financieros que serán necesarios para administrarlo y supervisarlo correctamente. Pensemos mejor en el control que un gobierno tendrá sobre dos a tres millones de jóvenes que serán beneficiados económicamente y que por razones obvias le estarán muy agradecidos a quien encabece dicho gobierno.


2.6 millones de jóvenes es una cifra 9.5 veces mayor que los efectivos combinados del Ejército Mexicano y la Marina Armada de México. Y, a diferencia de los soldados y marinos que son leales al país y sus instituciones, un alto porcentaje de estos millones de jóvenes serán leales al caudillo cuya benevolencia les permitirá obtener, para empezar, 4,500 pesos cada mes por supuestamente ser aprendices en quién sabe qué empresas que estén dispuestas a abrirles sus puertas.


Soy mal pensado y no me cuesta mucho trabajo imaginar a cientos, miles o decenas de miles de jóvenes becarios marchando por las calles de nuestras ciudades protestando contra empresas que hayan sido calificadas como voraces o corruptas por el señor presidente de la república y sus más cercanos colaboradores o asesores. Tampoco me cuesta trabajo imaginar a miles de jóvenes rodeando las sedes del Senado y de la Cámara de Diputados exigiendo que los legisladores aprueben las “revolucionarias y necesarias” reformas constitucionales que les envíe quien en realidad es su patrón, o rodeando el edificio de la Suprema Corte de la Justicia para exigirle a los ministros que dictaminen algún asunto en favor del gobierno federal. También puedo imaginar a cientos de estos ninis con salario esperando a las afueras de su casa u oficina a cualquiera que se manifieste contra las decisiones del gobierno con el solo fin de intimidarlo.


El programa de aprendices que promueve AMLO le permitirá tener su propio ejército personal y utilizarlo para avanzar y consolidar su causa y permanencia al frente del gobierno.













 

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