Miércoles 25 de Abril de 2018

Miércoles 25 de Abril de 2018 10:23 am

¿Son confiables las encuestas? | VÍCTOR SÁNCHEZ BAÑOS

El oficio de encuestador no es sencillo. Incluso es complicado y de altos costos operativos. En México, el escrúpulo y rigor académico en la metodología dista mucho de convertir a la estadística en una ciencia exacta. Incluso sus valores de error, que colocan entre el 2.5 y 4.5 por ciento, es simplemente una ficción.


 


Y, aquí están los argumentos: para hacer un muestreo nacional, es necesario hacerla de tipo personal. Esto significa que los encuestadores deben acudir a donde se encuentran los entrevistados. Así tendrán un elevado índice de respuesta y se conoce a los entrevistado para evitar las influencias de personas ajenas. Claro, que tiene un costo más elevado y el entrevistador puede influir en la respuesta, lo que generaría un error en el resultado.


 


En México, especialmente en las encuestas políticas y de preferencia electoral, se hacen por teléfono y ahora a través de redes sociales. Muchas de éstas, totalmente impersonales se realizan con el fin de endulzar los oídos de los políticos y, en otros casos, para encender alarmas innecesarias, ya que la certeza en los resultados. En la encuesta presidencial, el tamaño del muestreo debe ser muy grande y el método más preciso el “persona a persona”.


 


Sobre el tamaño de la muestra depende de la selección de las regiones, población y antecedentes culturales. No es lo mismo hacer una encuesta en la Ciudad de México para determinar las tendencias de todo el país, que hacerla en las 32 entidades federativas y con muestras que representen en tamaño de la población local. En las últimas semanas nos han inundado con encuestas, sondeos y entrevistas que aseguran ser “nacionales”, cuando en realidad la muestra es de apenas mil personas que no representan ni siquiera las principales ciudades del país; es más ni la ciudad de México.


 


Por ello, las encuestadoras estimulan la desinformación y crean tendencias de voto. De esto, el Instituto Nacional Electoral no dice “pío”. Sabe que hay graves errores en el manejo de dichas encuetas que afirman tener errores de 3 o 4 puntos, cuando en realidad podrían ser mayores. Claro, hay empresas muy serias y exponen una tendencia del electorado. Pero, hacer la “encuesta de encuestas” en un revoltijo de redes sociales, personas a persona y telefónicas con muestreos minúsculos, es una irresponsabilidad que el oneroso equipo burocrático de Lorenzo Córdova en el INE, no sanciona y lo tolera. Esperemos que no se trate de un negocio oscuro de algún funcionario del INE.






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