Martes 17 de Abril de 2018

Martes 17 de Abril de 2018 10:02 am

Señales de alarma en economía | VÍCTOR SÁNCHEZ BAÑOS

La administración de Enrique Peña Nieto, se verá sudando la gota gorda para lograr las metas de crecimiento económicas fijadas precisamente por el que fue secretario de Hacienda, actual candidato presidencial, José Antonio Meade. No son metas inalcanzables. Simplemente es la continuidad de las políticas del final de la actual administración. El cumplimiento de la meta de 0.8% del PIB para el superávit primario en 2018 requiere mantener una firme disciplina sobre el gasto público.


 


La misma Secretaría de Hacienda, prevé que los ingresos presupuestarios aprobados para 2018 mostrarán una caída anual real de 7.8% con respecto a los ingresos presupuestarios observados en 2017. Pero eso no es todo. Los ingresos tributarios para 2018, seguramente tendrá una contracción anual real de 1.1%. Si bien se estima un incremento anual real de 1.5% para los ingresos petroleros y de 17.2% para los ingresos de los organismos y empresas públicas, para los ingresos no tributarios se pronostica una disminución de 90.1% en términos anuales reales.


 


Todas estas previsiones son con respecto a los ingresos observados correspondientes de 2017. Incluso analistas del sector económico de BBVA Bancomer, estiman que la significativa contracción en los ingresos no tributarios se debe principalmente a que el gobierno federal no contará en 2018 con un Remanente de Operación del Banco de México tan importante como el del año pasado. Entre las señales de alarma está el gasto neto total, podrá caer de 3.3% a tasa anual real con respecto al gasto ejercido en 2017.


 


Sin embargo, sería deseable que la consolidación fiscal se hubiera concentrado más en recortes al gasto corriente y mucho menos en reducciones al gasto de inversión, ya que se estima que el gasto corriente presentará una contracción anual real de 1.5% mientras que el gasto de inversión disminuirá en 22.5% en términos anuales reales, según análisis de BBVA Bancomer. Los tiempos electorales ponen contra la pared el bienestar de los mexicanos. No basta con ver la cara de los candidatos hasta en la sopa, sino con los efectos negativos en nuestros bolsillos.






Déjanos tu comentario