Sábado 7 de Abril de 2018

Sábado 7 de Abril de 2018 09:16 am

Cabellera contra calva | CARLOS RODRÍGUEZ Y QUEZADA

Jeff Bezos es el hombre más rico del mundo por las mismas razones de porqué otros multimillonarios de Estados Unidos lo son. Simplemente son  el tesón, el empeño y el deseo de construir imperios comerciales y empresariales que la misma historia y las leyes del país permiten.


 


Si Estados Unidos está donde está se debe a la capacidad inventiva de sus individuos y la inmensa visión de la cultura prevaleciente en hacer grandes cosas, amén de que la costumbre y tradición empresarial y de negocios en Estados Unidos han alcanzado niveles jamás vistos en ningún rincón del planeta, ni siquiera en Inglaterra, madre del liberalismo económico mundial y de la industrialización moderna.


 


Ford, Rockefeller, Getty, Zuckerberg, Jobs, Lucas, Spielberg, Branson, Musk, Gates, son nombres de personajes que la historia reconoce por su carácter indómito, luchador, que jamás se rinden, creyentes fervorosos de sus proyectos, de sus ambiciones, de sus logros, que han sido muchos, nos guste o no, nos simpatice o nos desagrade.


 


Bezos es de esa estirpe de vacas sagradas que han hecho su fortuna a base de trabajo sin límite y de imaginación para crear algo nuevo, que agrade, que se necesite y que le facilite la vida a la gente.


 


Como muchos otros,  Bezos inició la búsqueda de los negocios desde cero y en condiciones lamentables, con escasos recursos, pero con mucho entusiasmo y coraje. Fracasó en varios intentos, recluido en una pequeña sala de trabajo y con escasos enseres. Perdió dinero en el intento, pero jamás claudicó en su objetivo.


 


Al final, desde hace un par de años tiene el récord de ser el hombre más rico del planeta gracias a su novedosa idea de hacer negocios: Amazon y todo lo que esta empresa significa en el mundo. De ahí brincó a una empresa aeroespacial Blue Origin y a la compra del diario The Washington Post, un diario que se dedica sistemáticamente a atacar al peor presidente de Estados Unidos: Donald Trump.


 


Trump, lleno de celos de toda índole por los éxitos de Bezos, desde hace tiempo la ha tomado contra él, por sus supuestas prácticas empresariales poco ortodoxas. Parece que se ha equivocado de objetivo, porque Bezos es un ciudadano ejemplar, que ayuda a la comunidad y a los estudiantes con becas y apoyos de toda índole


 


Pero el sistema americano está diseñado para que los inteligentes y bien dispuestos al trabajo, utilicen todas las herramientas que el sistema ha puesto a su disposición para que todos hagan negocios y creen prosperidad en el país. Y eso es lo que ha hecho Bezos.


 


Mediante un twitt, Trump arremetió contra Bezos acusándolo de deslealtad porque utiliza las tarifas bajas del correo postal para la distribución de su mercancía y que la forma del negocio de Amazon ha afectado notoriamente a los pequeños y medianos negocios.


 


Resultado: Bezos perdió 50 mil millones de dólares de un día para otro. Así que otro ocupa ya el primer lugar como hombre más rico del orbe. 


 


En el fondo del supuesto argumento comercial, subyace el odio profundo que siente Trump por el diario The Washington Post, que no se somete a sus dictados, antes bien, lo ataca y lo pone en evidencia por la multitud de tonterías que comete en su presidencia.


 


Atacar así a un empresario próspero del “establishment” es una llamada peligrosa de Trump hacia el libre comercio y la creación de ideas liberales que han hecho grande a ese país. Muchos empresarios se preguntan ya si hacer negocios en Estados Unidos se está convirtiendo en una actividad peligrosa ante un mandatario veleta, que desprecia y ataca a todo aquel que no sigue su línea.


 


Bezos hasta hora no ha reaccionado públicamente ante esta agresión a la libre empresa, pero no parece ser un tipo de personas que se sienta a ver cómo corre la vida en contra suya. La guerra entre ambos personajes apenas está comenzando.


 


 


P. D. En mi colaboración anterior propuse que Rusia esperaría a otros tiempos para tomar represalias por la expulsión de sus diplomáticos en Occidente, a raíz del atentado con veneno en contra de un ex espía ruso en Salisbury, Inglaterra. La reacción rusa me ha hecho quedar mal en mi predicción, porque Putin contestó prontamente. Sigo pensando que Putin debe meditar bien cualquier reacción ulterior ante la eventualidad de un boicot de Occidente al campeonato mundial de fútbol. Rusia está en una situación frágil.


 


 


 






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