Lunes 2 de Abril de 2018

Lunes 2 de Abril de 2018 08:13 am

Demagogia de “bajos vuelos” | VÍCTOR SÁNCHEZ BAÑOS

El nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México, se convirtió en la bandera política de los candidatos a la Presidencia de la República. Por ello, una decisión demagógica podría desplomar la inversión privada. José Antonio Meade, del PRI, y Ricardo Anaya del PAN, promueven la ubicación actual por simple lógica financiera.


 


En tanto Andrés Manuel López Obrador, de Morena, demostró los primeros síntomas de no honrar los contratos que el gobierno federal, no el PRI, hizo con contratistas nacionales y extranjeros. La inversión en el mundo no es a contentillo del gobernante. Es en respeto a las leyes de un país, mismas que deben aplicarse, aunque se revuelque del coraje el Presidente de la República, porque va contra su ideología.


 


Los compromisos son transexenales, trans gubernamentales. Andrés compró su departamento conforme a las leyes mexicanas y nadie tiene el derecho a quitárselo si lo adquirió legítimamente y con el esfuerzo de su trabajo. Lo mismo ocurre con las inversiones.


 


Las señales que envía López Obrador son encontradas y casi idénticas a las que enviaba Hugo Chávez, antes de tomar el poder en Venezuela, para luego traicionar a los inversionistas. Chávez, por cierto, afectó empresas como Gruma de Roberto González (en ese entonces); Femsa-CocaCola, de José Antonio Fernández Carvajal, Bimbo, de Daniel Servitje, entre otras compañías mexicanas que dan empleo y bienestar a miles de familias mexicanas.


 


La construcción del Aeropuerto en Texcoco, el NAICM, bajo la directriz de Federico Patiño, no tiene vuelta atrás, a menos que López quiera despilfarrar 200 mil millones de pesos (que no son suyos, sino de capital de los mexicanos a través de sus ahorros) para cambiar la ubicación por un puro capricho demagógico. Aunque hubiera sido un error de Enrique Peña Nieto la construcción en Texcoco del Aeropuerto, ya es demasiado tarde para cambiar la ubicación; sería un gasto estratosférico el reiniciar la construcción en otro sitio.


 


Dice López que es una obra faraónica, nada más que al viajar a otras naciones se aprecian aeropuertos dignos para el turismo, nacional y extranjero. Si quiere despertar rencor social contra quienes viajan en avión, cada día viajan más personas de escasos recursos por la vía aérea.


 


El mensaje que deben recibir las familias que hoy están trabajando en el aeropuerto, a esas 40 mil familias y a los mercados es que el aeropuerto va a seguir adelante, que en México hay Estado de Derecho así como certeza y estabilidad. Que no seremos otra Venezuela.






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