Jueves 29 de Marzo de 2018

Jueves 29 de Marzo de 2018 08:47 am

Viacrucis electoral 2018 | RAMÓN ALBERTO GARZA

Antes de que termine Semana Santa -en pleno Viernes de Dolores- arrancarán las campañas políticas con las que elegiremos al nuevo Mesías, de quien en los próximos seis años esperaremos todos los milagros.


Y si nos atenemos a lo que sufrimos en las precampañas, lo que nos espera a los ciudadanos es un Viacrucis de discursos, spots de televisión, ataques, denuncias y descalificaciones.


Quizás pequemos de pesimistas, pero todo indica que la figura central de esta pasión electoral no serán los candidatos, que serán crucificados por las campañas y los memes de las redes digitales. Fakesins. (Falsos pecados).


Por lo que se asoma en la última escena, serán los Judas que por 30 denarios acabarán entregando al candidato elegido al Sanedrín de una opinión pública voraz, que juzgará, condenará y crucificará.


Son Judas que le darán el anunciado beso en la mejilla a quien llaman su Maestro, para entregarlo a la jauría de las guardias pretorianas, en un intento por desacreditarlo, por derribarlo en las encuestas y endosarle el odio ciudadano.


Esos Judas serán políticos, empresarios o líderes sociales que dirán que operan para un partido, al que ya no le profesan la menor fe. Y al final del día, esos Judas entregarán su patrimonio político a quien les garantice la vida eterna.


Porque si algo no existe en este Viacrucis 2018 son las lealtades. El malestar social es tan elevado en contra del César y del Imperio, que hará falta agua suficiente para borrar las culpas de tantos Pilatos que se quieran lavar las manos.


Si no quiere acabar eternamente en el Santo Sepulcro, el apóstol del no-priismo, José Antonio Meade, deberá correr a los fariseos del Templo de la Corrupción. Si no lo hace, será la lápida que le impida resucitar.


El mesías de Morena, Andrés Manuel López Obrador, tendrá que resignarse a cagar solo con su cruz, porque encontrará en el camino muy pocos Cirineos que le aligeren el peso de ser llamado “El Peligro para México”.


Al joven sacerdote Ricardo Anaya lo quieren clavar en la cruz antes de que inicie el Viacrucis. Dicen que antes del Viernes de Dolores los cielos se le oscurecerán y su camino al Gólgota estará anegado de lodo.


Sor Margarita Zavala podría acabar prestando su manto sagrado para enjugar la sangre de quien ella elija que bien vale apostarle a su resurrección.


Y por disposición del Sanedrín Electoral, Jaime “El Bronco” Rodríguez junto conArmando “El Jaguar” Ríos Piter deberán conformarse con ser los “ladrones” custodios, el Dimas y el Gestas en esta Pasión.


Por eso decimos que en los 92 días que transcurrirán en el trayecto al Monte Calvario, a los candidatos les colocarán coronas de espinas, les escupirán en el rostro, los abuchearán como falsos redentores, caerán una y otra vez hasta desangrar su honra para ser crucificados.


Solo uno de los hasta ahora cuatro elegidos será el Maestro, el Redentor, el que resucite de entre los muertos en las urnas para ascender a los cielos a partir del 2 de julio.


¿Podremos confiar en que el Evangelio que profese el redentor salvará a los mexicanos del pecado original? ¿O nos vamos todos al Infierno?


 






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