Martes 27 de Marzo de 2018

Martes 27 de Marzo de 2018 09:50 am

La corrupción de AMLO | CARLOS RODRÍGUEZ Y QUEZADA

Como muchos interesados en la política de nuestro país y, sobre todo, del proceso electoral que viene, miré la entrevista que le hizo a AMLO un grupo de periodistas de Milenio TV la semana pasada. Qué curioso fenómeno el de este señor. Corroboro lo que muchos dicen: conforme se adentra en el proceso electoral, López Obrador se siente poderoso, omnipotente e invencible a saber por la enorme diferencia entre él y sus perseguidores del PAN y del PRI, sobre todo.


No sólo eso: su petulancia y soberbia cada día permean en la sociedad mexicana, al grado que bastantes ciudadanos se preguntan si vale la pena apostar por él, porque cada vez más regresa a sus fobias y manías que le han caracterizado de antaño.


Cree que es inalcanzable y que todo lo que dice es verdad absoluta. Su programa político, si es que se le puede decir así a la continua retahila de mentiras y comentarios sin sentido y posturas que pregona de un lado a otro, que oscila entre la demagogia y los sueños guajiros que engañan a la gente que sufre los embates de la pobreza.


Nada bueno o nuevo arrojó la famosa entrevista. Lugares comunes, repetición de programas y dichos que de suyo se ven imposibles de cumplir. Para AMLO todo lo que ha pensado y diseñado de hacer es fácil, más que sencillo de cumplir, tan sólo porque él lo dice. Tiene la varita mágica para arreglar todo en México y el mundo.


Por ejemplo, todos los jóvenes estudiantes podrán estudiar tan sólo porque él lo dice; él va a dotar de becas a tres y medio millones de jóvenes y millones de ayudas económicas a los desfavorecidos, quienes no tendrán que hacer nada más que estirar la mano para que el omnipotente les cambie la vida para siempre. Ése ha sido el problema histórico del socialismo mal entendido:


Mantener a un montón de haraganes que no hacen nada, ni trabajar ni estudiar, más que vivir de lo que les da el Estado. Gratis. Sin hacer nada. Recuerdo mis años en Cuba: miles de cubanos vagando por las calles, descansando bajo una palmera, jugando dominó o lo que sea, total, el Estado les da lo mínimo para vivir.


Y así por el estilo está Venezuela, cada vez más castigada por una economía que no es tal, que no produce nada, pero que ha fomentado enormes cargas de corrupción del gobierno y de los militares.


Y hablando de corrupción, me pregunto siempre porque nadie le ha cuestionado a AMLO su alta proclividad a rodearse de un grupo enorme no sólo de corruptos y ladrones, sino de funcionarios incompetentes como se demuestra en los distintos cargos que han desempeñado y que han dejado destruido todo por donde caminan.


Marcelo Ebrard, acusado de desfalco multimillonario de la línea 12 del metro, se pasea plácidamente por los lares de campaña. Ricardo Monreal, que dejó la delegación Cuauhtémoc de la ciudad de México hecha un verdadero desastre y sin un solo centavopara operar. Igual ocurrió cuando fue gobernador de Zacatecas. Heriberto Salgado, delegado en Tláhuac, vinculado a mafias de narcotráfico que operan en el sur de la capital.


Napoleón Gómez Urrutia, ex líder minero acusado de robar 65 millones de dólares pertenecientes a los trabajadores mineros y amafiado con los poderosos sindicatos americanos y canadienses, que han ocultado sus trapacerías. La comandante Nestora Salgado, acusada de secuestro de tanta gente de la sierra de Guerrero, cuyos rescates cobraba de 5 mil hasta 50 mil pesos. Y si no había pago, los mutilaba.


Muchos de ellos tendrán oportunidad de tener puestos de elección, es decir, tendrán fuero. La lista es enorme, incluyendo a los antiguos colaboradores de López Obrador, como Carlos Imaz, que fueron atrapados in fraganti, cobrando altas sumas de dinero por favores políticos. Su tesorero en el gobierno de la ciudad de México se dirigía cada fin de semana a Las Vegas a apostar el dinero de la recaudación. Sus colaboradores cobraban derecho de piso a los vendedores ambulantes por usar las calles. La gente del PRD que gobierna ahora la capital actúa en semejantes condiciones.


Y así hasta un número asombroso de una buena cantidad de corruptos que lo rodean. Él los defiende diciendo que son unas pobres víctimas de la mafia del poder que los persigue sin fundamento legal y sin que se les haya probado sus delitos.


Y uno se pregunta: ¿así es como AMLO piensa gobernar y atacar la corrupción que dice que va a vencer en tres años? Pues no sé cómo lo va a lograr rodeado de tantos ladrones.


Cómo tiene el cinismo de presentarse como el campeón anticorrupción, si dentro de su misma casa está llena de ratas de todos tamaños y colores. Con qué garantiza su combate a la corrupción. Quiénes van a ser sus agentes para acabar con ese flajelo. ¿Con esa pandilla de ladrones?


Curiosa situación: el campeón de la lucha anticorrupción piensa terminar con ésta contando precisamente con una parvada de ladrones, narcos, mafiosos y malhechores de la peor estofa. Porque no nos hagamos ilusiones: muchos que lo rodean tienen acusaciones graves de corrupción, iguales a los priístas y panistas que ahora están en la cárcel.


¿Nadie piensa hacer algo? Es tal el cinismo de AMLO y sus cercanos que tal parece que nada ni nadie los tocará. Porque tal parece que no hay esperanza. Pues buena nos espera.


 






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