Viernes 16 de Marzo de 2018

Viernes 16 de Marzo de 2018 09:35 am

Del Día Internacional de la Mujer a Donald Trump | CARLOS RODRÍGUEZ Y QUEZADA

Cada año es común que cada 8 de marzo el Día Internacional de la Mujer significa tan poco para la gran mayoría de la gente. Todos piensan que es una efeméride para felicitar a cuanta mujer se encuentra uno al paso. Incluso, algunos hasta invitan a esposas, novias, familiares y amigas a celebrar en algún sitio en recordación de esa fecha histórica.  Nada más alejado de la realidad. Pura ignorancia. En realidad es una fecha para asumir compromisos en favor del desarrollo social y económico de la mujer a través de su superación personal apoyada por instituciones públicas y privadas de todo el mundo.


 


Porque no hay nada peor que ver a la mujer en el mundo en condiciones terribles de desigualdad, casi en condiciones de esclavitud, víctimas de violencia doméstica, de prostitución aún infantil, trata y desapariciones forzosas. Su situación económica es deplorable. Pero sobre todo, invariablemente sufre acoso y maltrato.  La fecha del 8 de marzo nos recuerda la matanza de más de 100 mujeres obreras que fueron encerradas en una fábrica de Nueva York por el dueño que se oponía a que tomaran descansos. Un incendio acabó con la vida de todas ellas atrapadas.


 


Otro grupo de mujeres bolcheviques que enfrentaron a las fuerzas militares de la Rusia zarista fueron eliminadas sin compasión. Y así hasta el presente. Cuántas historias de dolor miramos desinteresados todos los días acerca de secuestros, asesinatos, violencia en contra de mujeres y niñas.  Cuánto dolor vemos en las mujeres que habitan otras latitudes, sojuzgadas, sin derecho a la educación, a la salud, al trabajo. Y nosotros, impávidos, testigos sin alma, vemos correr los días de sangre y dolor de todas las mujeres del mundo.


 


Porque ni siquiera sabemos del porqué del 8 de marzo. Sólo atinamos a felicitar a las mujeres, incluso por las redes sociales, como si fuera una gran hazaña, sin atinar a más nada.


 


Luego llegó el señor Donald Trump a comentar ante un público de idiotas que había mandado a volar al presidente de México porque éste le pidió que dejara de decir que México pague por el muro. Hasta cuándo los mexicanos dejaremos de permitir que ese señor se siga burlando de nosotros, hasta malcriados nos ha llamado, como si él fuera amo y señor de todos los seres que habitamos por estos rumbos.


 


Cretino, superfluo y vanidoso este semi dios de pacotilla.  Y muy a su estilo, vía twitter dio de baja a su secretario de estado, Rex Tillerson, quien se enteró de su cese por ese método sui géneris. En realidad, eso se lo merecía por pusilánime y timorato, cuando debió haber tenido la gallardía de renunciar desde meses atrás, cuando Trump se burlaba de él y lo menos preciaba en cuanta oportunidad tenía.  Tillerson tuvo en sus manos su futuro y lo echó por la borda, al grado de que todo mundo en Washington daba por hecho de que sólo era cuestión de tiempo para que le aplicaran lo que se decía de viva voz todos los días: que se le venía encima el TILLXIT, como analogía al Brexit de Gran Bretaña.


 


Ahora Trump se prepara para reunirse con el dictador norcoreano, otra ficha mundial, después de que éste pudo llegar a acuerdos con sus vecinos del sur.  Ambos países, quebrados desde hace 70 años por la pugna entre la URSS y Estados Unidos, se decidieron a dialogar en abril próximo sobre su futuro, no exento de riesgos y problemas, porque si algo permea entre los dos es la desconfianza.


 


Pero así inician las grandes epopeyas en búsqueda de la paz. Será un camino sinuoso, lleno de dificultades, sobre todo por la fuerte propensión de Estados Unidos a doblegar al de enfrente para someterlo. Y en esas estábamos cuando Trump simplemente reculó de sus primeros escarceos con la Asociación Nacional del Rifle (NRA), porque después de la tragedia de la Florida, el presidente tuvo la ocurrencia de proponer algunas acciones de control, entre ellas que los propios maestros aprendieran el uso de las armas para defender a los estudiantes. ¡Vaya iniciativa!


 


En menos de una semana Trump ya se había arrepentido de sus ideas y sólo formuló comentarios ligeros sobre lo que podría hacerse, retirando sus iniciativas iniciales. Al que sí no le tembló la mano fue al congreso y al gobernador de la Florida, que sí tomaron acciones para controlar el flujo de armas, sobre todo aumentando la edad para la compra de armas y que los maestros aprendan a defender a sus estudiantes, sólo para que al día siguiente la NRA haya presentado una demanda en contra del gobernador.


 


Lo dicho: la sociedad está en manos de rufianes que hacen todo menos lo esencial por su pueblo. Si teníamos la idea de que sólo los políticos mexicanos eran esa clase de barbajanes, ahora los norteamericanos nos demuestran que lo importante no es trabajar por y para el pueblo, sino para sus propios intereses particulares y los de las grandes corporaciones y de los enormes intereses nacionales que les dan de comer, vendiéndose como prostitutas callejeras.






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