Lunes 12 de Marzo de 2018

Lunes 12 de Marzo de 2018 08:30 am

¿Por quién votará Enrique Peña Nieto? | VÍCTOR SÁNCHEZ BAÑOS

Enrique Peña Nieto, sabe perfectamente cómo se pasa la estafeta entre un gobierno a otro. Un delgado hilo conductor una administración presidencial con la siguiente, donde se afinan políticas de continuidad pero, sobre todo, el cuidar al presidente saliente. Esto lo rompió Ernesto Zedillo, con Carlos Salinas de Gortari. En la vida post revolucionaria del país, se respetaron dichos acuerdos.


 


No es nada complicado, si se tiene el poder presidencial, acusar y perseguir por actos corruptos, a un político. Por ello, ante las amenazas de Ricardo Anaya, candidato frentista a la Presidencia, de meter a la cárcel a Peña Nieto, las podría cumplir incluso en contra de la Constitución o, en su defecto, sin tener los argumentos o justificaciones jurídicas. Dejó claro que ejercerá una venganza ante la investigación que lleva acabo la Procuraduría General de la República, encabezada por Elías Beltrán, a las operaciones financieras de blanqueo de dinero del aspirante frentista a la Presidencia.


 


En cambio, Andrés Manuel López Obrador, asesorado por abogados sabe que, de acuerdo al artículo 108 Constitucional, desde la Constitución de 1857, al presidente de la República no se le pude juzgado más que por “traición a la patria”; nada más. Al paso de la Presidencia han pasado pillos y asesinos, pero sólo se les puede juzgado por “traición a la patria”.


 


Prometer cárcel a Peña Nieto, sin tener una investigación seria, es vulgar demagogia, comentó Andrés. Por ello, en una reflexión superficial pero humana, la clave del voto de Enrique Peña Nieto, es la legitimidad de quien gane los comicios. Quien tendría que luchar contra viento y marea para legitimarse, ya que tiene en contra el partido que lo propone, totalmente deslegitimado, es José Antonio Meade.


 


Necesitaría 10 veces más el esfuerzo que sus contrincantes para enfrentar la desconfianza del elector. Anaya, amenazó con cárcel al Presidente por su capricho. Y, Andrés Manuel, no necesita hacer nada. Convertido en víctima del PRIAN gobierno, si ofrece “perdón,” el elector se “lo perdona”. A Peña Nieto, por supervivencia, daría su voto personal a López Obrador; a quien más le conviene. Al resto del gabinete, difícilmente AMLO les perdonaría “pecados”.


 


El voto de Peña, sólo es un voto (aunque de calidad) en un mundo de 80 millones de electores. Aunque éste es un ejercicio ocioso, la política está en manos de seres humanos que podrían tener miedo de quien los amenace en su seguridad, patrimonio y libertad.






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