Martes 6 de Marzo de 2018

Martes 6 de Marzo de 2018 01:39 pm

PGR debe investigar a TODOS los candidatos | VÍCTOR SÁNCHEZ BAÑOS

El aspirante frentista a la Presidencia de la República, Ricardo Anaya, se victimiza y se dice perseguido por Enrique Peña Nieto, para sacarlo de la carrera presidencial; de su “glorioso” segundo lugar. Ahora, los que odian al partido en el poder, el PRI, consideran que las acusaciones están sin sustento. Sin embargo, Anaya no quiere explicar ante el representante de la sociedad, el Ministerio Público, el mecanismo que se le acusa en la presunta triangulación de recursos.


 


La PGR, de Elías Beltrán, no explica tampoco los puntos de acusaciones a los socios de Anaya, quien se desvivió en negar que los conocía y que hacía negocios con ellos, como el caso de Manuel Berreiro. Este se encuentra en Canadá y perdió la suspensión provisional de un juez federal para ser interrogado por el PM federal.


 


Una vez más, el gobierno de Peña Nieto, está perdiendo una guerra mediática en un asunto que hay poderosas pruebas de que tiene razón la PGR. Por ello, Anaya, amparado en el secreto que debe guardar en una averiguación previa la procuraduría, tampoco da explicaciones. En fin, un asunto de técnica jurídica. Sin embargo, esto nos lleva a la reflexión: por qué no hacer pareja la investigación; no sólo sobre Anaya, sino sobre José Antonio Meade, Andrés Manuel López Obrador, Margarita Zavala, Jaime Rodríguez y Armando Ríos Piter.


 


La imagen que da el MP, es una investigación dirigida. Este es el momento para conocer de qué viven, como viven y cómo se enriquecieron los políticos que aspiran a la Presidencia de la República. Vemos que casi todos viven del presupuesto y con éste hacen política. Otros mantienen en secreto sus declaraciones fiscales y sus declaraciones patrimoniales están guardados bajo mil candados.


 


El pueblo, los electores, o sea los ciudadanos necesitamos conocer vida, obra y milagros de nuestros gobernantes. Quieren gobernar y conocer nuestros secretos patrimoniales y fiscales con el poder de su puesto, pues que todo México conozca sus riquezas o, quizá, sus pobrezas. A esto tenemos derecho, pero esa clase política se niega a convertirlo en ley, ya que no se ponen ellos mismos la soga al cuello. La gran mayoría son vividores del presupuesto. Aquí vale el concepto: todos los candidatos son culpables, hasta que no se demuestre que son inocentes.






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