Martes 6 de Marzo de 2018

Martes 6 de Marzo de 2018 08:39 am

Lucha de chacales | CARLOS RODRÍGUEZ Y QUEZADA

Jamás en la historia democrática de México se había visto tal cantidad de lodo, mentiras, ataques, sevicia y sin razones, más que en este proceso electoral del 2018. Todos los candidatos, sin excepción, se han involucrado en una suerte de tren subterráneo sin límite para denostar y destrozar al contrario. Parecen chacales tratando de hacer pedazos a la bestia que está al lado. Hay de todo, menos ideas y proyecto.


 


A lo que se han dedicado los candidatos es a vender su alma al diablo para sacar ventaja del otro, comprando voluntades de un lado a otro sin ton ni son, sin una idea de hacia dónde va la carreta. Los partidos grandes se han unido a una multitud de enanos que fácil y rápido se venden al mejor postor sólo con la esperanza de sobrevivir al 3% mínimo que establece la ley electoral para no desaparecer. Y si no, dígame usted qué pueden aportar el PRD y MC al PAN de Ricardo Anaya. Prácticamente nada, dados sus niveles tan limitados de seguidores.


 


Qué pueden aportar al PRI el Verde y Panal, cuando tienen niveles tan bajos de popularidad, sobre todo el partido del cotorro tan desprestigiado, dado que por lo menos Panal tiene una fuerza -ahora menguada por la presencia de la señora Gordillo-, pero que tiene la fortaleza de tener miles de maestros en sus listas.


 


Y qué pueden aportar el PT y el PES a Morena. Pues muy poco, sobre todo el primero que sobrevivió gracias a maniobras legales del PRI para salvarle la vida. Y el PES tan desprestigiado como su propia plataforma político-religiosa.


 


Todos los partidos, sin excepción, se han dedicado a la pesca, no de talentos, sino a cualquier individuo que goza de cierta fama, no de prestigio, porque de eso sí que están escasos los políticos mexicanos, envueltos en escándalos inmensos de corrupción e incompetencia.


 


¿Y qué han hecho varios de ellos? Prostituirse ante el poderoso. Cambian su magro poder por lograr una candidatura para ellos mismos y para sus familiares y amigos. Así, AMLO tiene a sus hijos en puestos relevantes de dirigencia dentro de MORENA para que puedan acomodarse después en puestos importantes dentro del partido o del gobierno, si es que alcanzan el triunfo el 1o. de julio.


 


El ex gobernador de Puebla, Rafael Moreno Valle, vendió su fuerza política para que Anaya permitiera que la esposa del primero, fuera la candidata del PAN al gobierno del estado. El expresidente Felipe Calderón impulsó a su esposa Margarita, quien se las ha visto negras para conseguir los apoyos como candidata independiente.


 


El PES regaló la candidatura del famoso futbolista Cuauhtémoc Blanco al gobierno de Morelos, quien, desde la alcaldía de Cuernavaca, no ha hecho más que el ridículo.


 


Y así hasta el infinito en el resto de los partidos. Prostitución y encono es lo que vemos día a día en la campaña. Es una vergüenza lo que están haciendo los partidos políticos en esta elección y parece que no tiene freno.


 


Dentro de todo este desastre, ha sido lamentable el retiro de la candidata indígena, Mary Chuy, por un trágico accidente que la puso prácticamente fuera de combate. Vaya que la sufrió en conseguir las firmas que le permitieran competir. En vano. Pero además, se enfrentó a la apatía e ignorancia del electorado y de las otras fuerzas políticas, porque los indígenas en México no existen en la política, en el gobierno y en la sociedad. Poner al indigenismo en igualdad de condiciones al resto de los enormes partidos, con grandes núcleos poblacionales de apoyo, con recursos casi ilimitados, con escasa visibilidad nacional, es verdaderamente injusto y fuera de toda proporción.


 


Por ello, aquí propongo una reforma constitucional para bajar los índices de requisitos para los candidatos indígenas en todos los órdenes con el propósito de permitir su participación más justa y equitativa. No van a ganar la presidencia de la república, pero al menos tendrán oportunidad de acceder a puestos y a recursos que les permitan ayudar a sus comunidades, tan alejadas de Dios y del desarrollo.


 


Aún no empieza la campaña formal y todos se están dando hasta con la cubeta, sin que haya claridad de quién podrá dirigir los destinos de este sufrido país en los próximos seis años, y sin que haya demasiada esperanza de que las cosas vayan a cambiar, ni siquiera con ya saben quién, comprometido como está hasta el tuétano con una multitud de mafias que se dedicarán al pillaje y al asalto a las arcas.


 


Nos ocuparemos de estas cosas en la próxima entrega.






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