Lunes 5 de Marzo de 2018

Lunes 5 de Marzo de 2018 08:25 am

Los Idus de Marzo: ¡Tú también Anaya! | VÍCTOR SÁNCHEZ BAÑOS

Ricardo Anaya implora impunidad por el simple hecho de ser candidato presidencial. En su discurso arropado por panistas y perredistsa, así como el hijo de Luis Donaldo Colosio, acusa a Enrique Peña Nieto de usar a la PGR para perseguirlo. En ningún momento, los mexicanos merecimos la mínima explicación de las acusaciones por lavado de dinero en triangulaciones de la venta de terrenos.


 


No explica por qué no tiene antecedentes fiscales de esas operaciones. Estimado lector, muchos panistas han destrozados los valores “morales” que le dieron vida a ese partido político. Han tenido ideólogos de la Democracia Cristiana, apegados estrictamente a sus principios, hasta políticos que, durante en el ejército del poder, destrozan sus familias con encuentros amorosos fuera del matrimonio, con personajes de la farándula o con personas de su mismo sexo.


 


Para mí, cada quien hace su vida. Sin embargo, lo mínimo que se puede pedir a la clase política es congruencia. Son corruptos al robarse decenas o cientos de millones de pesos del erario público y, en el menor de los pecados, han traicionado a quienes le dieron de comer de su propia mano.


 


El comportamiento de esos panistas no sorprende. Lo que enoja es el traidor, y parodiando a Julio César, emperador romano, aunque nos divierta la traición. En los últimos 18 años, por ese partido han pasado traidores de los principios panistas. Ni tienen ideología, más que el poder por el poder. Durante marzo, en la época imperial de Julio César en Roma, hubo un golpe de estado en contra del Cesar.


 


En la agonía del emperador, mientras recibía puñaladas por la espalda de varios senadores encabezados por su sobrino Brutos, le decía “tú también Brutos... ¿Tú también?” Hoy muchos panistas que no están contentos con la autodesignación de Ricardo Anaya como candidato a la Presidencia de la República, debería recibir el escrupuloso escrutinio de la sociedad, una vida impecable en lo público y en lo privado. Pide el voto para ser Presidente, para administrar nuestro dinero, bienestar y futuro. Anaya, está sometido a graves acusaciones que no ha aclarado.


 


En lugar de ello, en lugar de enfrentar a la justicia, prefiere convertirse en víctima de Peña Nieto. Su investidura no le da fuero para evadir la justicia. Por el contrario, debe sujetarse a un Ministerio Público que le investigue. No es un mexicano de excepción. Por ello, muchos simpatizantes frentistas claman al verse traicionados: “¿Tú también Ricardo…? ¡Tú también!”






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