Lo bueno, malo y feo

Viernes 15 de Junio de 2018

Viernes 15 de Junio de 2018 09:57 am

El 5º partido: breve historia de una falsa ilusión nacional | HIDALGO NEIRA Y JOSÉ PABLO ESPÍNDOLA

El sueño de muchos niños mexicanos es poder convertirse en jugadores de futbol. Anhelan con ser estrellas y anotar goles en grandes estadios. Su pasión es casi hereditaria y su deseo es poder representar a la nación en un mundial. Portar con honor la playera tricolor y así demostrar que los sueños se pueden alcanzar.


 


A pesar de que en México se podría considerar al futbol como el “deporte nacional”, nunca se ha destacado a nivel mundial por tener a los jugadores más preparados ni mucho menos a la selección más poderosa. Siempre, como dirían varios aficionados, “nos quedan a deber”.


 


La Copa Mundial Rusia 2018 ha llegado y con ella regresa la esperanza de que la selección mexicana ahora sí pueda llegar al tan esperado quinto partido que desde 1986 no ha podido conseguir.


 


Si recordamos el mundial de 1970 que se realizó en México, la selección jugó los cuartos de final, pero sin llegar a un quinto partido. Esto pasó por la distribución de los equipos que en ese entonces eran menos por lo que no fue un quinto partido como tal, sino más bien se jugó una especie de cuartos de final.


 


La Selección Mexicana únicamente ha llegado en una ocasión al quinto partido y fue en 1986 cuando se midió ante Alemania


 


Para Alejandro Byrd Orozco, académico de la Universidad Nacional Autónoma de México, la idea del quinto partido se deriva más como una filosofía taurina en la que no hay quinto malo, ya que está enraizada en el imaginario social como una aspiración con tonos ancestrales y que refleja lo que siempre nos ha pasado como sociedad mexicana, aspiramos a algo que no va a pasar, pero que nos permite mantener una esperanza.


 


“Cada mundial se puede oír a las personas decir que ahora sí vamos a llegar al quinto partido porque ahora sí podemos, porque ahora sí son los mejores jugadores, que tienen la condición. Eso se han inventado a lo largo del tiempo, pero he visto, como en los sexenios, que en los mundiales se abrigan esperanza de que las cosas van a cambiar y ahora sí va a pasar. Eso ha puesto impulso en una especie de lugar utópico al que no hemos llegado otra vez, pero que algún día llegaremos. Eso alimenta la nostalgia por el quinto partido”.


 






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