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Miércoles 27 de Julio de 2016

Miércoles 27 de Julio de 2016 08:32 am

El SAT debe ayudar al Inegi en la medición del ingreso: CEEY


EL ECONOMISTA.- Para que exista una mejor medición de los ingresos de las familias mexicanas y en especial del decil X, que representa parte de las familias más ricas del país, se requiere el apoyo del Servicio de Administración Tributaria (SAT), para que a través de los impuestos que pagan se pueda tener una idea más real sobre los ingresos que perciben, indicó Marcelo Delajara, director de Crecimiento Económico y Mercados Laborales del Centro de Estudios Espinosa Yglesias (CEEY).


“Estamos en una incertidumbre muy grande sobre la información que se da de los ingresos de las familias. Si queremos hacer un cambio, la medición debe ir en la dirección de los estándares internacionales en donde se involucre los registros fiscales”, dijo en entrevista.


Destacó que en países como Estados Unidos, Francia e Inglaterra, al tener un sistema tributario transparente, se puede tener mayor información sobre los ingresos desde las familias más pobres hasta las más ricas; sin embargo, aclaró que si bien la participación del SAT con el Inegi ayudaría a mejorar la medición del ingreso, no resolvería todo el problema.


“El 80% de los que tienen un ingreso mínimo están en la informalidad, por lo que no existe un registro del pago de impuestos. La informalidad está concentrada en las empresas más chicas, en los trabajadores más pobres que se encuentran en las actividades manufactureras o servicios; entonces, si bien es importante la cooperación del SAT, esto no resuelve todo el problema. Hay que fomentar la formalidad”, expuso. Agregó que tener una cédula de identidad también ayudaría en el conteo de la población y de los ingresos que perciben.


Detectan mayor desigualdad


Gerardo Leyva, director general adjunto de Investigación del Inegi, indica en el artículo “Hacia una estimación más realista de la distribución del ingreso en México” —que publicó junto con Alfredo Bustos— que actualmente se está trabajando en crear formas alternativas de estudiar la distribución del ingreso en México.


Para ello, expone, se creó una nueva área de análisis, donde se está utilizando la información disponible sobre el tema de encuestas, el Sistema de Cuentas Nacionales (SCN) y registros fiscales del SAT.


Explica que con datos de la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares (ENIGH) y del SCN del 2012, se trabajó con información anonimizada sobre casi 3 millones de declaraciones de impuestos individuales.


Con lo anterior, se encontró que el decil X concentra 50.20% de los ingresos totales del país, mientras que con los datos de la ENIGH sólo representan 34.89 por ciento.


“Esta estimación más realista de la distribución del ingreso en México resulta en una mayor desigualdad, pero también en una menor pobreza monetaria (...) La brecha entre los que más tienen y los que menos tienen resulta más grande de lo que se estimaba con la fuente tradicional, de manera que el decil X habría recibido en el 2012 casi 57 veces lo obtenido por el decil I, contra las 19 veces que señalan las cifras de la ENIGH”, expone en el artículo publicado en la revista Este País.


Delajara explicó que conforme se van midiendo los ingresos de los deciles de la población, la desigualdad es mayor, pues la riqueza de los últimos deciles, en especial del X, crece cada vez más.


“La riqueza del decil X tiene un crecimiento exponencial, y al segmentar a este decil se puede observar que sus ingresos crecen a niveles muy significativos. Entonces, en la medida que crecen más los ingresos de los ricos, crece más la desigualdad, porque los sectores más vulnerables no logran mejorar su movilidad social”, expresó.


Indicó que uno de los temas que más se deben analizar es precisamente la movilidad social; es decir, el nivel de oportunidades que tienen las personas respecto de las ricas. “Qué posibilidades hay de que una persona pobre pueda mejorar su calidad de vida conforme va creciendo y estudiando”.


Medición, eterno debate


La medición de los ingresos, y en especial de 1% de la población a nivel mundial que tiene más de la mitad de la riqueza del mundo, ha generado un gran debate sobre el hecho de que cada vez crecen los ingresos de este sector, mientras que de los sectores más vulnerables empeora más.


Thomas Piketty, reconocido economista francés, expone en su libro El capital del siglo XXI que el capitalismo produce una creciente desigualdad y que gran parte de la riqueza de ese 1% de la población se encuentra en paraísos fiscales.


Por ello, sugirió que debe existir una mayor participación de los institutos fiscales que ayude a detectar de mejor manera los recursos de estas familias. Esto ayudaría también a ver quiénes evaden impuestos o tienen recursos ocultos en paraísos fiscales.


Durante la presentación de su libro en Colombia, el economista comentó que el principal desafío de América Latina para combatir la desigualdad es cambiar su estructura fiscal y hacerla más equilibrada.


“No pueden pagarse 20 o 30% de impuestos en la cuenta de electricidad y 0% si se recibe una gran fortuna de la familia”, sostuvo.


elizabeth.albarran@eleconomista.mx








 

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