Increíble pero cierto

Lunes 24 de Julio de 2017

Lunes 24 de Julio de 2017 12:09 pm

Los cárteles del narco operan en la CDMX | EDUARDO RUIZ HEALY

Aquisgrán, Alemania.- Me encuentro ahora en esta ciudad mejor conocida por sus nombres alemán -Aachen- o francés -Aix-la-Chapelle. En 814 murió aquí Carlomagno, el célebre rey y emperador de los francos y el mejor de todos los monarcas pertenecientes a la dinastía de los carolingios, misma que del siglo VIII al X gobernó gran parte de Europa Occidental. En su bellísima catedral, que empezó a construirse a finales del siglo VIII, se encuentran los restos de este emperador y frente a su altar, de 936 a 1531, fueron coronados 30 de sus sucesores.


Dejé la Ciudad de México (CDMX) el sábado pasado, dos días después de que en la delegación Tláhuac murieran el dirigente del denominado Cártel de Tláhuac y siete de sus cómplices que se enfrentaron a balazos contra marinos que los andaban buscando desde hace tiempo.


Del jueves para acá las autoridades federales y locales nos han informado que Felipe Jesús Pérez era el jefe indiscutible de la mencionada organización criminal desde 2011, que lo apodaban El Ojos, que era supuestamente responsable de por lo menos 30 asesinatos, que controlaba la distribución de drogas en las delegaciones de Tláhuac, Milpa Alta, Xochimilco e Iztapalapa, que le gustaba resolver a balazos sus diferencias con sus rivales, y que contaba con el apoyo y la protección de un grupo de policías preventivos pertenecientes a la Secretaría de Seguridad Pública de la CDMX. También desde ese día nos enteramos de que otros integrantes del Cártel de Tláhuac se robaron autobuses de pasajeros y camiones de carga que luego usaron para bloquear calles de la delegación Tláhuac después de prenderles fuego, así como lo hacen los malhechores que operan en Reynosa, Monterrey y otras ciudades del país. Y nos enteramos también de que marinos protegían la morgue de la CDMX debido a que era muy probable que el cártel tratara de rescatar a sangre y fuego los ocho cadáveres, los cuales finalmente fueron entregados ayer a sus familiares.


Lo increíble es que, pese a lo ocurrido el jueves pasado, el jefe de gobierno de la CDMX, Miguel Ángel Mancera, insista en negar que la delincuencia organizada sea un problema de la capital del país y que en ella esté actuando algún cártel del narcotráfico.


Carezco de elementos de prueba para desmentir lo que Mancera afirma, pero me queda claro que una banda especializada en narcomenudeo, como aparentemente es el Cártel de Tláhuac, necesariamente obtiene de una organización más fuerte y poderosa las drogas que luego venderá a sus clientes a través de una red de las llamadas narcotienditas que operan a plena luz de día sin que alguna autoridad local se los prevenga.


Por lo anterior, creo que en la CDMX uno o más cárteles del narco están activos. Aunque me digan lo contrario.


 


 






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