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Sábado 13 de Octubre de 2018

Sábado 13 de Octubre de 2018 10:49 am

Insostenible la deuda de Pemex, supera los 3.6 billones de pesos

ARENA PÚBLICA.- La deuda de Petróleos Mexicanos no ha parado de crecer.
 
Y particularmente en el sexenio que está concluyendo. La deuda financiera de largo plazo de Pemex pasó de 672.6 mil millones de pesos en diciembre de 2012, a 1.9 billones de pesos en junio de 2018. Un salto de más de 1.2 billones de pesos -casi 3 veces- en menos de seis años.
 
Al segundo trimestre de 2018 las deudas financieras de corto y largo plazo de la petrolera del Estado sumaron más de 2 billones de pesos y el total de los pasivos ya acumula un saldo histórico de más de 3.6 billones de pesos. Un monto que representa el 16% del PIB de México.
 
Así, en estas condiciones de endeudamiento, es como la petrolera mexicana del Estado está dando sus primeros pasos bajo el entorno de competencia de mercado que supuso la reforma energética emprendida por el presidente Enrique Peña Nieto.
Un creciente endeudamiento que contrasta con la recurrente caída en su producción petrolera de los últimos años y que la colocarán en un predicamento cuando se trate de buscar recursos en los mercados de capitales internacionales para seguir operando.
 
Una pesada losa
La deuda financiera a largo plazo, así como la reserva de beneficios a los empleados significaron el 87% de los pasivos al acumular 3 billones 191 mil 138 millones de pesos. La deuda es una pesada losa para la petrolera estatal prácticamente impensable de superar sin un "rescate" del gobierno federal bajo cualquier modalidad.
 
Los activos de la empresa productiva del estado reportados al 30 de junio de 2018 fueron de 2 billones 132 mil 708 millones. Los pozos, ductos, propiedades, planta y equipo significaron 67% de los activos, mientras que el efectivo y equivalentes en efectivo, con 362 mil 568 millones de pesos, supusieron el 17% restante. 
 
El capital contable de la empresa es negativo al superar los pasivos a los activos por 1 billón 546 mil 835 millones de pesos. 
 
El reto para el nuevo gobierno es mayúsculo por todos los frentes, acompañando a los pasivos de Pemex se encuentran la caída de los ingresos petroleros, así como la disminución en la producción de hidrocarburos.
 
Mientras que en enero de 2008 se producían 2 millones 927 mil barriles de petróleo, 10 años después -en agosto de 2018- se produjeron 1 millón 814 mil, una baja del 38%. 
 
El panorama del gas no es diferente. En enero de 2008 se contabilizaron 6 millones 533 mil barriles diarios, mientras que en agosto de este año se produjeron 4 millones 879 mil, un descenso del 25%.
 
La cereza en el pastel de este complicado escenario son los precios internacionales del petróleo, los cuales juegan un doble rol sobre la economía mexicana.
 
Si el precio es elevado las finanzas públicas se ven beneficiadas gracias a los ingresos por exportación del crudo, pero la gasolina eleva su precio al importar más del 70% de ésta, y el gobierno muchas veces opta por disminuir los impuestos al hidrocarburo subsidiando el IEPS.
 
Administrar los recursos de la renta petrolera será uno de los principales retos del presidente electo, Andrés Manuel López Obrador. 
 
El precio del petróleo decayó a partir del 2008 cuando se cotizaba alrededor de los 100 dólares por barril para tocar piso en 2016 cuando se llegó a vender en 30 dólares el barril. Desde entonces el precio del hidrocarburo ha ido en ascenso para venderse actualmente por encima de los 70 dólares. 
 
Sin embargo, el daño en las finanzas públicas en los años anteriores queda constatado al revisar las cifras de los ingresos petroleros. En 2012 el Estado recaudó 1 billón 386 mil 406 millones de pesos por conceptos petroleros, en 2017 fueron de 827 mil 150 millones de pesos, una caída de 559 mil 256 millones de pesos; una disminución del 40% en cinco años.
 
El lejano 2013
 
“Tenemos nosotros presupuesto gracias al petróleo… si se entrega la renta petrolera a nacionales, pero sobre todo extranjeros, no habría presupuesto para la educación pública, para la salud, para el desarrollo de México”, declaró hace cinco años el ahora presidente electo de cara a la entrada de la reforma energética.
 
En 2013, año en que AMLO realizó esa declaración, los ingresos de Pemex superaban a la deuda. Ese año la paraestatal obtuvo ingresos de ventas totales y servicios por 1 billón 608 mil 202 millones de pesos y el total de su deuda financiera a corto y largo plazo era de 841 mil 238 millones de pesos. 
 
Aunque en ese entonces los pasivos superaban a los activos, la diferencia era de 185 mil 319 millones de pesos. 
 
Entre el cierre de 2013 y junio de 2018 la deuda de Pemex aumentó a 2 billones 70 mil 332 millones de pesos, un crecimiento del 146%. 
 
Si bien, en un principio y durante muchos años Obrador descalificó la reforma energética y aseguro que de ser presidente la cancelaría, ante la complicada encrucijada que Pemex enfrenta, el ahora presidente electo parece haber cambiado de postura sobre. 
 
En reunión con dueños de empresas nacionales e internacionales de la industria petrolera la última semana de septiembre, aseguró que se respetarán los contratos ya firmados y que la siguiente ronda de licitaciones derivada de la reforma energética continuará como estaba prevista.
 
El plan de Obrador incluye la construcción de una refinería en Tabasco con un costo aproximado de 160 mil millones de pesos y la rehabilitación de la refinería de Tula, para la cual ya se tienen previstos 4 mil millones de pesos en el presupuesto 2019, de acuerdo con el mismo Obrador.
 




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