Viernes 5 de Febrero de 2016

Viernes 5 de Febrero de 2016 10:18 am

México creció 2.5% y EU 2.38% en el 2015

Finalmente después de un año lleno de incertidumbre global, con una devaluación del peso superior al 15%, pero con una inflación históricamente baja de 2.21%, el PIB nacional, apoyado en el mercado interno, logró crecer 2.50% en el 2015, con cifras preliminares que todavía pueden modificarse el 23 de febrero, cuando el INEGI dé a conocer las definitivas.

Como se observa en la gráfica exclusiva de Tendencias, la economía nacional se encuentra "atada" a la de EU, con un crecimiento muy similar, aunque para el 2015 no fue el sector exportador la razón del avance, sino una baja inflación, aunada al crecimiento de salarios por encima de la inflación general observada, lo que permitió un mayor poder adquisitivo.

De acuerdo con el informe preliminar del INEGI sobre el crecimiento económico nacional, las actividades primarias habrían crecido un sólido 3.5%, conforme se da una mayor apertura del campo a las exportaciones y permite que éstas se coticen en dólares, aunque por lo mismo la inflación de frutas y verduras supera el 16% anual. A su vez, las actividades secundarias se habrían estancado tanto en el último trimestre del 2015 (2T15), como en todo el 2015, al avanzar sólo 0.6%. Dice el Dr. José Ángel Gurría, director de la OCDE, que México debe aprovechar la depreciación del peso para ganar competitividad en sus exportaciones, como sucedía hace 30 años con cada devaluación sexenal. Pero se le olvida que no se trata solamente de la debilidad del peso mexicano, sino de una coyuntura de fortalecimiento del dólar, por lo que podemos hablar de una devaluación mundial de casi todos los socios comerciales de EU, además de que la extracción de petróleo también se contabiliza en este rubro de actividades secundarias, así como la construcción de infraestructura con recursos públicos, que se ha caído en los últimos dos años al reducirse los ingresos petroleros. Las actividades terciarias tuvieron un buen desempeño en el 2015 al avanzar 3.5% en el año, apoyadas en el mercado interno principalmente.

Mientras que el panorama es muy alentador para el campo mexicano—que finalmente ha encontrado la forma de ser rentable al sembrar frutas y hortalizas, intensivas en mano de obra y con gran demanda mundial, cotizadas en dólares—, para el sector industrial el horizonte luce mucho más complicado en el 2016.

Los menores ingresos petroleros proyectados para el 2016 y 2017, al ser imposible contratar coberturas petroleras de 50 dólares por barril, provocarán que el Gobierno Federal implemente nuevos ajustes al gasto presupuestal a lo largo del 2016 y que Pemex, como ya se ha anunciado, lleve a cabo recortes de personal y proyectos, y que no pague a tiempo a sus proveedores privados, quienes ya le reclaman adeudos por más de 50,000 mdp.

Una menor demanda global reducirá las inversiones extranjeras programadas para el sector, en una coyuntura de elecciones presidenciales en EU, donde el discurso en contra de la manufactura nacional barata como excusa para la pérdida de millones de empleos, seguirá latente durante todo el año.

No podemos dejar de lado que el sector industrial estadounidense se encuentra estancado, e incluso presenta signos de recesión, que de momento no ha contagiado al resto de la economía, pero sí puede haberla desacelerado de forma significativa y ello afecta los pedidos de bienes manufacturados en territorio nacional.


 






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