Viernes 1 de Febrero de 2019

Viernes 1 de Febrero de 2019 08:40 am

Persiste brecha entre el salario mínimo y el de la IP en promedio


EL ECONOMISTA.- A pesar del incremento de 16.2% al salario mínimo para este 2019, México es de los países de América Latina que registran de los salarios mínimos más bajos como proporción de los sueldos promedio que paga el sector privado en la región, reveló la Organización Internacional del Trabajo (OIT).


Al presentar su estudio Panorama Laboral 2018, América Latina y el Caribe, Hugo Ñopo, especialista del Trabajo de la OIT, refirió que en el 2017, el salario mínimo en México se ubicó en 34.2% (una tercera parte) del salario promedio del sector privado.


“México, al igual que Uruguay, Brasil y Chile, posee los salarios mínimos que representan una proporción menor a 50% de los salarios promedio del sector privado, remuneración que es muy baja respecto a lo que las empresas están dispuestas a pagar”, acotó.


En contraste, destacó que Guatemala, Honduras, El Salvador y Paraguay son países que experimentaron fuertes aumentos en los salarios mínimos, en 70% respecto al salario promedio del sector privado. Algunos incrementos derivan de la mejora de la productividad, otros con la distribución de los ingresos y con el cumplimiento de los salarios.


En su informe, la OIT explica que una forma de evaluar si las variaciones en el salario mínimo son bien absorbidas por las empresas del sector privado es analizar la evolución de la relación entre el salario mínimo y los salarios promedio en dichas empresas. “Si bien no es posible indicar un rango adecuado para esta relación, queda claro que los extremos reflejan situaciones anómalas. En los países en donde hay una relación muy alta entre el salario mínimo y el salario promedio, dicha relación indicaría que el nivel del salario mínimo está por encima de lo que las empresas están dispuestas a pagar”.


Desempleo juvenil, gran reto


La tasa de desocupación juvenil en México triplica a la de la población adulta, uno de cinco jóvenes busca empleo y no lo encuentra. “Esto es una señal de alarma, porque es una amenaza presente en las expectativas de millones de jóvenes cuyas aspiraciones se ven truncadas”, cuestionó el especialista regional de la OIT.


La tasa de desocupación de los jóvenes es de 7.5%, considerada alta comparada con el nivel de los adultos que se ubica en 3%, expuso. De acuerdo con el organismo internacional del trabajo, México debe poner la lupa en no sólo crear empleos a los jóvenes sino en mejorar la calidad que se ofrece.


Sobre el programa estrella del gobierno de Andrés Manuel López Obrador, Jóvenes Construyendo el Futuro, la directora de la oficina para México y Cuba de la OIT, Gerardina González, dijo que es un avance para lograr la inserción de los jóvenes al mercado laboral; sin embargo, se requiere de una política integral para incluir a esta población entre 15 y 24 años a la actividad económica.


Noémie Feix, oficial nacional de empleo de la OIT México, consideró que es un programa que va dedicado a jóvenes que no estudian ni trabajan, pero el problema del desempleo juvenil va mucho más allá de estas becas y apoyos; deben ofrecerles empleos formales, dignos y salarios decorosos, para evitar que se vayan a la economía informal. “El desempleo juvenil va más allá de los ninis. Reconocemos el esfuerzo del gobierno actual, pero se prefiere una solución integral”, precisó.


La OIT recomendó a México atacar la informalidad, la cual es alta, de 52% de ocupados en sectores no agrícolas.


Si bien son reconocidos los programas de incentivos a pensionados y otros apoyos a los más desprotegidos, éstos deben incorporar reglas e inspección que permita que esos recursos sean captados por la formalidad.


Por su parte, lamentaron que la participación femenina en el mercado laboral siga rezagada en 20% respecto a la de los varones. “La brecha de género en México es otro de los retos para el acceso laboral para las mujeres, lo que conlleva desigualdad”.


lgonzalez@eleconomista.com.mx








 

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