Viernes 16 de Noviembre de 2018

Viernes 16 de Noviembre de 2018 09:50 am

Sector financiero, en crisis | SORAYA PÉREZ

Recientemente, el senador Ricardo Monreal presentó en el Senado una iniciativa que busca prohibir el cobro de comisiones bancarias por diversos conceptos que realizan las instituciones financieras de nuestro país a sus clientes. La propuesta consiste desde eliminar las cuotas por uso de cajeros automáticos y anualidades de tarjetas de crédito que son las más representativas, hasta las correspondientes por uso de servicios en ventanilla electrónica, que por cierto desde hace años no tiene costo alguno. ¡Eso sí!, esta iniciativa generó un revuelo de opiniones por parte del sector bancario y analistas económicos internacionales que trastocó una vez más el mercado bursátil nacional, especialmente, las acciones de los bancos con presencia en México.


En el marco de esta iniciativa aseguraron que el cobro de comisiones bancarias en nuestro país era excesivo y abusivo, argumentando que 30% de los ingresos de la banca mexicana provenían del cobro de comisiones, uno de los porcentajes más altos en América Latina. Sin embargo, estas cifras varían radicalmente de las oficiales, ya que según datos de la calificadora internacional Moody’s, así como de instituciones bancarias como Citibanamex, las comisiones bancarias en México sólo representan alrededor de 20% de los ingresos netos totales de la banca, lo que coloca a nuestro país en una posición similar a países como Chile, Colombia, Argentina y Perú. Coincido en que existe un margen considerable para reducir más estos conceptos, pero también que se debe hacer mediante mecanismos que fortalezcan la competencia entre las instituciones bancarias; porque sólo la sana y libre competencia podrá asegurar a los usuarios de los servicios bancarios que tengamos precios más realistas y apegados a mercado.


Es cierto que la iniciativa, junto con otros lamentables anuncios, como las nuevas consultas ciudadanas y las renuncias de los titulares de los órganos reguladores, generó inestabilidad en los mercados e incertidumbre sobre la futura dirección en que la coalición mayoritaria quiere conducir la política económica de nuestro país. Pero desde mi punto de vista, lo más grave es la falta de coincidencia entre el entrante gabinete económico y la fracción parlamentaria de Morena, esta ambigüedad y falta del mínimo sentido común es lo que realmente ocasiona el desplome de la Bolsa, la caída del índice accionario y el hundimiento de las acciones de los principales bancos en nuestro país.


Lo anterior se añade a la latente posibilidad de que este grupo no respete la autonomía del Banco de México. Recordemos que se han presentado distintas propuestas cuya intención es socavar su autonomía a través de una modalidad de mandato dual, o como esta iniciativa que además pretende delegar la facultad de regular los cobros y comisiones, exclusiva del Banxico, a una institución controlada por el Ejecutivo federal como es la Comisión Nacional Bancaria y de Valores.


El sistema bancario de un país es una herramienta para asegurar que el ahorro nacional se canalice hacia proyectos que generen inversión y empleos, de su solidez y de la capacidad que tengan los órganos reguladores de fomentar la libre competencia dependen millones de mexicanos. Mientras los nuevos líderes políticos discuten inocuamente cómo menguar a la “mafia del poder”, ahora representada por los dueños y accionistas de los bancos nacionales y extranjeros, otros países tienen sendas agendas para avanzar en la consolidación del cooperativismo mutuo, en una banca de desarrollo de amplio espectro y en una banca comprometida con el sector empresarial. Mientras México se rasga las vestiduras por más ocurrencias sin sentido, el mundo entero observa incrédulo como nos acercamos poco a poco a una debacle financiera de consecuencias inimaginables.






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