Sábado 10 de Marzo de 2018

Sábado 10 de Marzo de 2018 08:15 am

¿Qué gana México con la excepción arancelaria de Trump?

 FORBES MÉXICO.- La guerra comercial de Donald Trump ha dirigido sus ataques a la industria del acero y aluminio. Estados Unidos anunció aranceles de importación de 25% y 10% a estos commodities, respectivamente. ¿La sorpresa? México y Canadá quedaron fuera, por el momento, del conflicto.


Nuestro país gana dos cosas con la exención de Donald Trump: tiempo para mejorar la negociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) y una mejor defensa del sector.


“Se evita una afectación  a la industria siderúrgica, sobre todo aquella que no está vinculada con el sector automotriz y que, por lo tanto, no tiene nada que ver con esta guerra comercial que tiene Donald Trump con otros países. Además, se permite que México pueda establecer una mejor defensa del sector, es decir, que no representa un riesgo para Estados Unidos”, explica en entrevista Luis De la Cruz, director del Instituto para el Desarrollo Industrial y Crecimiento Económico (IDIC).


Las letras chiquitas de la excepción comercial es que será permanente solo si hay un resultado favorable para Estados Unidos.


Los países más expuestos son los Estados del Golfo (particularmente Bahrein) que exportan grandes cantidades de aluminio a la principal economía del mundo. También países como Vietnam,Taiwán y México, que exportan mayoritariamente acero. Pero, en general, estos flujos comerciales son pequeños y, en consecuencia, el impacto económico directo debe ser limitado, detalla la firma inglesa Capital Economics en un reporte.


Las compras Estados Unidos a México de acero y aluminio representan menos de 0.4% de nuestro Producto Interno Bruto (PIB).


México ocupa el tercer puesto de exportaciones de acero a Estados Unidos, detrás de Canadá y Corea del Norte.


Los beneficiados


Quienes esquivan el choque de Trump son empresas mexicanas o con operaciones en nuestro país como Altos Hornos de México, Ternium, Tamsa y la brasileña Gerdau.


“Algunas exportan directamente, otras tienen una relación con el mercado exterior, pero básicamente, ellas evitan que sobre el sector se extienda un problema de incertidumbre por estas restricciones de Estados Unidos”.


El acero acero y aluminio que Estados Unidos compra a México va productos del sector de construcción como tornillos y clavos. También manufactura en industrias como la metal-mecánica, maquinaria, equipo eléctrico y electrónico.


El valor de las exportaciones mexicanas de acero suma 1,800 millones de dólares (mdd), de aluminio y sus manufacturas,1,000 mdd.


“Cuando se agregan las manufacturas de acero son otros 6,000. Todo esto es un mercado de 9,000 millones de dólares”.


¿Y la industria automotriz?


México es un importador neto de acero especial que se usa para autopartes de alto nivel técnico.


“Requieren una manufactura con mayores detalles técnicos, otros parámetros de tecnología. México le compra más de lo que le vendemos a Estados Unidos. Tenemos un déficit de acero especial de 7,000 mdd”, explica De la Cruz.


Este producto tiene características de pureza y dureza específicas para autopartes de mayor precisión para la estrategia de seguridad en el armado de vehículos.


Las armadoras automotrices en México tienen proveedores externos y no los buscan en el mercado mexicano; los compran en Estados Unidos y, en menor medida, en Corea del Sur y Japón.


Un viejo problema


Esta no es la primera ocasión que se implementan impuestos a las importaciones de acero, pues la aplicación más reciente se realizó durante la administración de George W. Bush y fue efectiva desde el 5 de marzo de 2002 y hasta el 4 de diciembre de 2003.


” Ante el inminente inicio de una guerra comercial con sus principales socios y considerando el factor político que tendría un año antes de que compitiera por la reelección presidencial, Bush terminó por derogr los aranceles, después de que la medida proteccionista le costara a la economía estadounidense 386 mdd según la Comisión de Comercio Internacional de Estados Unidos”, recordó Gabriela Siller, directora de análisis de Banco Base.


 


 






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